Según un estudio realizado por la Asociación Europea de Fabricantes de Camas, los españoles son los europeos que descansan en colchones más viejos porque los cambian una vez cada 12 años, unos dos años más de los recomendables, mientras holandeses y austríacos lo renuevan cada 8 ó 9 años.
Este hábito es reflejo de una falta de cultura del sueño, donde médicos y fabricantes reconocen la importancia de un buen colchón para mantener una buena salud de la espalda.

Una de las necesidades primordiales del cuerpo humano es descansar ya que, cuanto más profundo y sin interrupciones sea el descanso, mayor será el efecto reparador y renovador del sueño. Hay varias causas que evitan obtener un sueño de calidad interrupiendo la fase del sueño. Una de ellas es la presión que ejerce la superficie de descanso sobre nuestro cuerpo, hasta el punto de obligarnos a cambiar de postura una y otra vez. Ese movimiento provoca un microdespertar que nos hace salir de la fase de sueño profundo. La adaptabilidad del algunos materiales (viscoelástico) elimina la presión de la superficie de descanso sobre el cuerpo, permitiendo mantenerse más tiempo en la fase óptima del descanso.

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